Mientras esperaba que el video se cargue completamente, empecé a percibir que se trataba de un video diferente, esto debido a los comentarios que en la mayoría de los casos mostraban en palabras, llantos emocionados y muestras sensibleras de solidaridad. Por fin, el video terminó de descargarse y entonces me dispuse a observarlo.
Al terminar de verlo, un sentimiento de cólera justiciera, diría yo, se apoderó de mí. Casi inmediatamente una sensación de incredulidad tomó de la mano al enojo que intentaba en vano eternizarse en mi conciencia. Es que resultaba difícil creer, a pesar de las evidencias, que existieran seres humanos con aquella capacidad de maldad, expresada en la forma de manipulaciones mentales, de las más tramposas y perversas que se puedan practicar. Aquellos "amantes", de la grey, que irónicamente, les da de comer en abundancia, no tenían ningún escrúpulo en plantear un escenario terrorífico que masacrara la psique y la sensibilidad de sus sumisos y serviles "borregos". Todos estos miserables canallas, disfrazados de pastores y curas, han hecho de la Religión una herramienta infame a través de la cual consiguen destrozar las vidas de los demás, increíblemente, con la voluntad irrestricta de las víctimas; al tiempo que, aquellas mentiras e infamias, les permiten a los verdugos, mantener un estado de cosas que los beneficia exclusivamente en sus hambrientas, torpes y bajas pasiones.
He de sugerirle amigo lector que si usted es una persona hipersensible se abstenga de mirar el video que incluyo en este post; pues de alguna manera su sensibilidad podría verse golpeada por la manipulación publicitaria maliciosa que encierra tanto el desarrollo de las imágenes como el mensaje mismo. En cuyo caso, haré una breve sinopsis del contenido principal: Se trata de un trabajador que labora en una estación de trenes, ocupándose, entre otras tareas, de chequear el normal, eficiente y seguro desplazamiento de los ferrocarriles y vagones que circulaban por aquella zona. En ocasiones, el trabajador, solía llevar a su único y muy amado hijo, un niño de 4 o 5 años, al trabajo. En los ratos de ocio, padre e hijo, disfrutaban momentos de extrema espiritualidad y felicidad, compartiendo el cariño y respeto mutuo; y cuando, el padre trabajaba, el niño, se concentraba mirando a su admirado héroe en sus labores o se perdía en juegos fantasiosos que lo abstraían de este mundo social tan feroz e injusto, del que no tenía conciencia. En estas circunstancias, un día, mientras padre e hijo cruzan a lo largo la estación principal, con dirección a una instalación ubicada algunas decenas de metros más allá donde el padre debía trabajar aquel día, son observados por una mujer que desde uno de los vagones los miraba atentamente con gesto casi maternal, enternecida por la felicidad y tranquilidad dibujada en los rostro de padre e hijo. Sentada en uno de las bancas de aquella locomotora en compañía de muchas personas con historias tristes, deprimentes, desquiciadas y patéticas, la mujer luego de ver alejarse aquella imagen que por escasos instantes la había sacado de su desgraciada condición, empieza a manipular ciertas sustancias que efímeramente la sacaban por instantes de los terrores que aquejaban su vida. Algunos momentos después el enorme vehículo empieza a moverse con rumbo predestinado. Mientras tanto, más allá, el niño observa a su padre que desde una sala de máquinas monitorea el funcionamiento normal de aquellas vías. De repente, uno de los dispositivos que controlaba aquel sector empieza a funcionar mal, el hombre intenta recuperar el control de las máquinas, pero no lo consigue, mientras que espantado observa que el ferrocarril se acerca raudo, el niño se percata de la situación y corre en dirección a un cuarto de máquinas para intentar colaborar con su padre e impedir una tragedia. El chico en su angustia cae en aquella sala, mientras su padre mira aquella desgracia, sin poder hacer nada desde su posición. Las imágenes inmediatas plantean un dilema terrible y perverso; el hombre se ve obligado a escoger entre la vida de su hijo y la posibilidad de evitar un accidente férreo con las consecuencias funestas para quienes ocupaban aquel enorme, pesado y veloz armatoste. El hombre escoge evitar el accidente, lo que implícitamente significaba sacrificar a su hijo. El tren cruza sin novedad aquel puesto de control y mientras lo hace aquella mujer que se había extasiado mirando la imagen de padre e hijo momentos atrás, al mirar por la ventana observa el rostro destrozado por la tragedia de aquel mismo hombre. Años después, la mujer que supuestamente se había reivindicado, regresa a buscar al hombre y lo encuentra deambulando sin norte ni sur; pero no está sola, lo acompaña un pequeño bebe, su hijo. La mujer le agradece por haberla salvado, y el hombre al ver a la criatura inocente, sonríe y siente, como que en algo su dolor se ve aplacado; y una idea mojigata deambula en el ambiente, como intentando justificar su tragedia, o por lo menos ese es el mensaje que la escena pretende dar. Y entonces, todos felices y contentos, colorín colorado este cuento se ha acabado. Ah y no olviden que Dios dio a su hijo para que ustedes lo torturen, lo masacren, lo injurien, lo crucifiquen, lo asesinen y todo por amor. Amén.
¿Quiénes están detrás de este intento vil y grotesco dirigido a bombardear inmisericordemente la sensibilidad de las personas ingenuas? Nada más y menos que los seudo todopoderosos, dueños de la farsa religiosa. Estos fanáticos de la mentira y el engaño, al igual que sus ancestros enviciados con el poder y la riqueza, han usado y usan todo tipo de estratagemas, fraudes y trampas, principalmente dirigidas a manipular la mente de sus prosélitos o potenciales víctimas.
El miedo, el temor, la violencia, la impotencia, y la muerte, siempre han obsesionado a los seres humanos. Frente a estas realidades el hombre se inventó la religión, para enfrentar y encubrir sus temores, en un intento ingenuo por pretender controlar o garantizar un futuro próspero. Con el tiempo, algunos hombres, unos pocos, aquellos con complejo de abeja reina, vieron que podían usar la religión para explotar a las grandes mayorías; y desde entonces, la religión ha estado unida inseparablemente al poder mundano y a las élites parásitas y explotadoras. Desde entonces, independientemente del modo de producción o del sistema de gobierno, las naciones, países, estados o repúblicas, han sido expoliados por los déspotas y tiranuelos, que se apropiaron de estas instancias, unidos en degenerado concubinato voluntario con los infames filibusteros de la religión. Aquí cabe mencionar que la religión no necesariamente está vinculada con la definición interesada, violenta, limitada y prejuiciada del término “Dios”; sino que puede admitir otras connotaciones como por ejemplo el humanismo ateo, que puede fácilmente definirse como la religión del Hombre; o el Comunismo, doctrina plagada de dogmas y cánticos de alabanza al adorado, todopoderoso, omnipotente e infalible Líder.
Con estos antecedentes analicemos el “impresionante y misterioso” video. No nos hagamos problema lo cierto es que el mundo es una mierda, no le demos vuelta al asunto. Si bien es cierto que la vida es un milagro fabuloso; conciencia, alma, concepciones abstractas unidas divinamente a un cuerpo físico, espectacular, pero, perecible y frágil. A pesar de todas las maravillas de la naturaleza y de las intensas sensaciones y emociones sublimes que el ser humano puede llegar a sentir, a pesar de aquello, existen realidades y contingencias terribles, brutales, sanguinarias, sobre las cuales los seres humanos no tenemos control; vivimos en un planeta feroz, realidad agravada funestamente por la condición humana irresponsable, torpe, indolente, sumisa, alcahueta, de muchos; y la desarrollada y especializada perversidad, intolerancia, crueldad y degeneración, de otros tantos. Un escenario bastante apocalíptico, diría yo. Somos verdaderas hormigas desorganizadas a merced de un destino que desconocemos pero que está ahí; despreciando a la abundante mediocridad; esperando indiferentemente a quienes todavía no han logrado consolidar sus prioridades, principios y convicciones; saludando con una sonrisa enigmática al hombre libre que la espera con tranquilidad y serenidad. Fatalidad que golpea inmisericordemente; indolente al dolor insufrible que aquel concurso de circunstancias genera en aquellos seres inocentes, víctimas de la violencia que predomina en este planeta feroz.
La vida es un milagro hermoso pero tiene facetas siniestras, crudas, inhumanas, momentos que convierten la existencia en un surrealismo fantasmagórico de mierda. No nos hagamos problema. Las desgracias suceden, aunque tengamos temor en confirmarlo; las cruentas injusticias y catástrofes se producen, aunque imaginemos que no tocando aquel tema siniestro nos libraremos de la sevicia juguetona del aciago hado. Es el lado oscuro de la existencia. Quizá el pago que debemos cancelar por haber tenido la maldición y bendición de venir a experimentar las bondades e infelicidades de este misterioso, divino y dinámico Universo. Las cosas solo pasan, ora, por la causalidad, ora, porque estaba previsto que sucedieran. No le demos vueltas al asunto, en ocasiones la vida es una mierda.
De esa realidad absurda, de esa fragilidad de la vida, de la certeza de saber que el ser humano es impotente para modificar lo imposible de alterar; de esa condición humana disparatada, temerosa e ignorante; de todo ese grupo de incertidumbres, terrores y aberraciones; se aprovechan los mercaderes de la “vida eterna” para engañar a quienes tuvieron la desgracia de caer en sus aparentemente apacibles, pegajosas y religiosas telarañas, donde paulatinamente son despojados de su dignidad y recursos económicos.
El contenido del video viene a constituirse en una fábula que hace referencia directamente a la afirmación religiosa que consta en la Biblia y que dice más o menos así: "Tanto amó Dios al mundo que envío a su único hijo para que todo aquel que en él crea no se pierda sino tenga vida eterna". Pues bien según los dueños de la religión, y ciertamente amparados en muchas citas bíblicas; Jesús, el hijo de Dios, debía ofrecer su vida, es decir, ser torturado, vilipendiado, masacrado y alanzado, hasta su muerte, para que la humanidad sea salvada; salvada del pecado. Ahora bien todas estas interpretaciones, concepciones, y visiones son básicamente religiosas. Insisto: religiosas. Sobre este tema tengo muchas cosas que decir, pero, por el momento no voy a entrar en mayores detalles. Por lo pronto, baste decir que, la vida de un inocente es tan válida como la vida de mil pecadores o mil inocentes. El mundo muchas veces nos plantea dilemas inmorales que los humanos no debemos aceptar, sino, rechazarlos con toda la fuerza de nuestro ser.
No permitamos que los vendedores de falsas ilusiones sigan traficando y enriqueciéndose a costa de la ingenuidad, debilidad, desgracia, sufrimiento e ignorancia de la gente. La Biblias es un libro muy interesante, si tienes criterio puede mostrarte muchísima sabiduría, pero si eres un bobo que se limita a seguir maquinalmente y al pie de la letra las órdenes ahí impresas, puede sepultarte en la sima más siniestra, inmunda y oscura. No seas un simple borrego que se limita a seguir las consignas de tu “pastor”. Lee, pregunta, escudriña, cuestiona, y saca tus propias conclusiones. No confundas religión con Dios; no necesitas la religión ni a sus mercachifles, para acceder a Dios; por último crea tu propia religión, donde tú seas tu propio pastor. No dejes que otros decidan por ti, definitivamente no son mejores que tú. Y fundamentalmente no dejes que los míseros vendedores de mentiras te manipulen. La propia Biblia, tiene una sentencia moral incuestionable: "La verdad os hará libres".

