Hace ya bastantes meses, discutía en un foro de internet acerca de la creación del canal estatal con un grupo de incondicionales defensores del gobierno de la Involución ciudadana. Entre otras cosas los adoradores del Tirano decían que aquel canal serviría para que el pueblo tenga un medio a su disposición que le permitiría disfrutar del derecho a expresarse y a dirigirse a toda la colectividad ecuatoriana, facultad que los medios privados le negaban. Me hablaban de apuntalamiento de la soberanía, de hacer competencia a los canales de los banqueros y pelucones, casi que gritaban que por fin habría medios independientes y objetivos. El tiempo y los abusos del socialismo del siglo XXI, los han desmentido categóricamente, pues, aquel canal solamente ha servido para que el gobierno haga campaña a su favor, y cuente exclusivamente sus verdades “incuestionables”.
Sentado frente a un monitor Samsung, leía sin poder contener la risa, ora por la ingenuidad de unos, ora por el falso idealismo de otros, ora por sus pedidos de tolerancia y paciencia en favor del Mudo, ora por sus ataques furibundos. Recuerdo, sin embargo, que coincidíamos en un par de aspectos. Todos, estábamos de acuerdo en la pésima calidad de la televisión ecuatoriana. En la gran mayoría de los casos verdadera basura televisiva. Alguien señalaba por ejemplo la condición pornográfica de la gran mayoría de telenovelas. Los mensajes subliminales inmorales que aquella basura importada de Colombia, México y Brasil, principalmente, enviaban a la sociedad ecuatoriana. Yo mencionaba, lo agradable que era, en mis épocas de escuelero, llegar a la casa prender la televisión y encontrarme con Popeye, Bugs Bunny, Porky, los Picapiedra, entre otros; mientras que ahora, los chicos, llegaban a la casa dejaban sus maletas encendían la televisión y se encontraban con programas faranduleros dirigidos por sodomitas y señoras que muy generosamente mostraban sus atributos sensuales como si fuesen carne de cañón de cualquier cabaret.
Además todos estábamos de acuerdo, ¡todos!, en que el programa “Los Simpson”, era un programa de calidad, de los pocos rescatables que se transmitían en la televisión ecuatoriana.
Ciertamente “Los Simpson”, son dibujos animados para adultos. Pero, no hay que confundirse con prejuicios, clichés o por la campaña de manipulación tramposa de los “antimperialistas yankys”. Son preferentemente para público adulto, pero, no son pornográficos. Son para adultos, pero no son xxx. Desde cuándo mirar las nachas de Bart, o excepcional y parcialmente los oblongos cachetes del, ¡Homero!, puede ser considerado pornográfico.
Son dibujos animados ciertamente satíricos de una realidad social visible a los ojos del común de los corrientes. Muestran escenas en forma caricaturesca que son comunes en cualquier noticiero transmitido en horarios estelares, pero de una manera creativa e hilarante. Existen escenas que yo no me atrevo a calificar de fuertes, sino de irreverentes. Existen capítulos en los que aparecen “cuerpos mutilados” o “imágenes sangrientas”, en muchas ocasiones parodias de celebraciones o fiestas como el Halloween en Gringolandia, o el Día de los Muertos en América Latina, leyendas “tenebrosas”, pero que son presentadas de manera jocosamente irrespetuosa. Sí, “Los Simpson”, hacen gala del humor gris, y excepcionalmente del humor negro, pero sin caer en las vulgaridades de otras series de dibujos animados, como por ejemplo South Park. Para nada podrían confundirse con series de anime japonés como Samurai X, que con dibujos más estilizados presentan escenas extremadamente grotescas, violentas o sanguinarias.
“Los Simpson”, son dibujos animados para adultos porque sus diálogos plantean dilemas morales difícilmente entendibles para niños, adolescentes e irónicamente para muchos adultos. Son dibujos animados para adultos por las tramas un tanto laberínticas que encierran muchos de sus capítulos, debido a la naturaleza misma de las coyunturas sociales, base sobre las que se estructuran las diferentes parodias.
Su condición de “dibujos animados para adultos” no tiene nada que ver con la condición de calificación de censura: “apto solo para público adulto”. Usemos un ejemplo simple para hacer más claro el asunto; la comida para bebé, es especial para bebés, está hecho específicamente para ellos, pero no por esa condición, está prohibido para niños, adolescentes o adultos. A pesar de que “Los Simpson” están propiamente dirigidos al público adulto por la calidad de los libretos, por lo “difíciles” que pueden resultar para algunos los diálogos y las tramas, no por aquello, pueden ser censurados para niños o adolescentes, pues, en mi opinión, nada hay en ellos que pueda ser catalogado como catastróficamente destructivo o dañino, pues, en la mayoría de los casos los niños ni siquiera los entienden.
"Los Simpson", son simples dibujos animados dirigidos a bromear sobre los folklorismos del hombre común y corriente y la sociedad en general. Sus dibujos, los dibujos de "Los Simpson" dramatizan jocosamente nuestras experiencias, frustraciones, realizaciones, emotividades, ansiedades, tradiciones, etc. Comics animados que, ocasionalmente, nos muestran ciertas realidades en su verdadera dimensión caricaturesca. Durante muchos años han cumplido una función importantísima, hacernos sonreír en un mundo cada vez más conflictivo e indolente.
Censurar a "Los Simpson", porque eso es lo que se ha hecho, ¡los han censurado!, es una completa torpeza; y que no se diga que mandarles a las cinco de la mañana no es una tácita censura. La censura al programa es un cobarde atentado contra nuestras libertades. Nos han robado el derecho a acceder a programas de televisión de calidad. Nos han robado nuestro derecho a mirar programas de entretenimiento creativo. ¡El gobierno de la Involución ciudadana, nos ha robado a los ciudadanos ecuatorianos!
Yo habría entendido, que por ejemplo, debido al capítulo en que Homero es besado por un “joto”, o debido a las asquerosas piernas peludas de Patty o Selma, el programa tenga calificación: “Apta para menores con vigilancia de adultos”. De acuerdo, de esa manera, el adulto era finalmente quien decidía “responsablemente” si el niño o adolescente miraba o no la serie. Pero instaurar la calificación de censura, “Solo público adulto”, es un acto represivo, malicioso y estúpido. Propio de estados totalitarios y enemigos de las libertades y derechos humanos.
Resulta profético, aunque no tanto considerando las características puritanas y reaccionarias de las sociedades en términos generales, que “Los Simpson” considerasen en uno de sus episodios el dilema de la influencia de los dibujos animados en los niños y la censura. Me refiero al capítulo en que la pequeña Maggie, emulando una escena de la película Psicosis, literalmente desbarata a su zoquete padre, ¡el Homero!, siguiendo el ejemplo de las caricaturas Krustynianas: “Tommy y Daly”. Marge arremete contra el programa hasta que lo saca del aire. Pero, la encrucijada se presenta cuando una famosa estatua llega a Springfield; “El David” de Miguel Angel, figura humana completamente desnuda genialmente tallada por el genio escultor italiano. Ante el espectáculo de un tipo de piedra mostrando de manera indiferente las “joyas de la corona” totalmente libres de cualquier vil taparrabos; las viejas hipócritas, curuchupas y santurronas de Springfield acuden a la “intolerante” Marge para que las acompañe en esta nueva cruzada contra el “arte impúdico”. Pero Marge les dice: ¡Nones! La negativa de Marge consigue que la estatua sea finalmente mostrada al público sin censura; pero trae consigo también el regreso de “Tommy y Daly”. ¿Cuál es la moraleja? Pues la siguiente: Ante la posibilidad de limitar en un miligramo la Libertad de Expresión, es prefiere tolerar ciertos excesos. Siempre se tiene la posibilidad de coger el control remoto y apagar la televisión.
Señores y señoras, el ejercicio de la Libertad de Expresión es un derecho universal; no es negociable; por lo mismo, ninguna ley bastarda, o decisión poluta de alguna jorga de imbéciles puede vulnerarla, salvo que no vivamos en Democracia, sino, en Dictadura.
Si aplicásemos los “parámetros” de censura usados para atacar a “Los Simpson” en todos los demás programas de la televisión ecuatoriana, prácticamente la televisión en horario estelar o familiar dejaría de existir.
Las razones y evidencias que menciono en el párrafo anterior, perfectamente comprobables, claro, si eres una persona inteligente y no tienes encubiertas y malintencionadas finalidades, parecen no haber sido consideradas por los vocales del Conartel que de manera bestial han procedido a censurar dicho programa por considerarlo según ellos: “¡no apto para menores!”
Por ahí he escuchado críticas muy duras para los torpes inquisidores del Conartel, inclusive denuncias de corrupción en contra de uno de los vocales que al parecer es pastor evangélico; supongo, por las decisión insensata, se trata de aquellos pastorcillos que usan la religión para justificar sus inmoralidades. Muy especialmente le han dado con fuerza al esperpento humano que funge como presidente de aquella institución; un bufoncillo que decía sufrir por aquel “satánico programa” que podía contaminar las mentes de sus hijos; aunque seguramente el ignorantón desconoce que si sus hijos salen moralmente torcidos como su torpe y canijo padre, no será por influjos de aquel programa de caricaturas sino, por obra y desgracia de sus infames influencias paternas y quizá también maternas.
Pero me parece un poquito injusto sonarle exclusivamente a ese pobre diablo, no porque el pedazo de imbécil ese, no se merezca cada calificativo imputado, sino, porque detrás de las decisiones de ese rebaño de brutos del Conartel, se esconde la garra represora del adorado Tirano, sí, de don Rafael Correa. Sí, son los odios, amarguras y frustraciones del “último boyscout de Carondelet”, los que nos han robado, a los ciudadanos, la posibilidad de mirar a “Los Simpson” en televisión abierta en horarios razonables. Los imbéciles simplemente han cumplido las órdenes del Gran Patán.
En un acto de cinismo descarado, muy común en la camarilla socialista y seudo comunista en el poder, algunos canallas de Alianza País han dicho estar en contra de aquella decisión, pero la justifican inmoralmente sobre la base de una tal ley. Una de las cabecillas correanas del Congresillo, dijo sentirse en desacuerdo con las decisiones de los brutos; armó alboroto, por aquí por allá, manipuló a segmentos de opinión pública; inclusive habló de juicio político en contra del bufoncillo principal del Conartel; pero, el rato de los ratos sus flemáticos aspavientos terminaron siendo puro circo barato. Seguramente tras bastidores aquella momia horrorosa, le expresaba su chauvinista agradecimiento a aquel peoncillo de baja monta, quizá señalándole pomposamente que con su sacrificio estaba coadyuvando en favor del proyecto tiránico del socialismo del siglo XXI.
Se dice que la censura contra "Los Simpson", no es un ataque propiamente al programa sino, una respuesta “magistral” de Correa en contra del “lindo y caucho canal”, en contra de los banqueros pelucones. Puede ser. Puede ser una causa más. Aunque no hay que olvidar que el Mudo de vez en cuando se lanza en sus cantaletas la típica frase emepedista: “¡imperialismo yanky!”; por lo mismo, no sería de sorprender que el adorado Tirano, imagine que Moe Szislak, Lenny Lenardson o el gordo de las historietas son agentes de la CIA.
Pregunto, ¿es justo que, por los odios mutuos entre dos bandos igualmente corrompidos, debamos ser los ecuatorianos los que finalmente paguemos los platos rotos? Se dice que “Los Simpson” le genera muchas utilidades en venta de publicidad a Teleamazonas, y que esa sería una razón del por qué se censura el programa. Y qué tenemos que ver los ecuatorianos en eso. Tanta animadversión tienen algunas personas por los odiosos, codiciosos y agiotistas banqueros dueños de Teleamazonas, que están dispuestos a justificar y aceptar que les roben la posibilidad de mirar un programa que sale de la vulgaridad grosera de la televisión ecuatoriana. Hasta qué punto están dispuestos a llegar con tal de justificar las venganzas socialistas del parlanchín contumaz.
No es cuestión de decir: “¡vaya y compré dvds piratas, y deje que Correa les joda a los pelucones chulqueros!” Si aquellos patriotas corruptos se quieren desbaratar que lo hagan, pero a no costa del bienestar de los ecuatoriano. El Mudo vive quejándose que Teleamazonas no paga los impuestos que debería. Ya está más de dos años jodiendo la vida de los ecuatorianos, por qué no ha realizado una reforma tributaria que les haga pagar aquellos impuestos que él dice deberían pagar. No será que el Mudo necesita que Teleamazonas continúe beneficiándose de aquel estado tributario, para con el escándalo sabatino seguir vendiéndole circo a la chusma.
¡Qué!, ¿qué me levante a las cinco de la mañana si tanto me gusta aquel programa? ¡No me da la gana! Si a eso vamos, entonces, que el Mudo despotrique sus miserias bolivarianas y su jerga pornográfica a las tres de la madrugada; seguramente la manada de alcahuetes no tendrá problema en soportar sus aburridos y cansados parloteos en aquellas horas del día.
Definitivamente adoro la libertad de expresión; de lo contrario no estaría aquí, en el blog, “perdiendo mi tiempo”. Homero, Bart, Lisa, Marge, etc.…, me han ofrecido lo que este Estado y esta sociedad no me han dado, momentos de paz y sana distracción. Si otros que dicen haber disfrutado de las situaciones pintorescas e hilarantes de aquellos personajes, ahora, les dan la espalda, ese es problema de ellos. En mi caso, defiendo el derecho de Homero Simpson, Montgomery Burns, Apu Nahasapeemapetilon, Hershell Krustovzky, Carl Carlson, “encías sangrantes” Murphy, y de todos y cada uno de los habitantes de Springfield, a gritar sus opiniones a los cuatro vientos y en horario estelar, como ciertamente se lo merecen. Y en cuanto al miserable que se insolentó contra mis cuates, solo esta expresión: ¡cállate, estúpido Flanders!.......... ¡doug!...... ¡cállate estúpido y patán Tirano!




