El mencionado evento se desarrolló en uno de los noticieros de Teleamazonas; el entrevistador Jorge Ortiz, el entrevistado el patriota disque defensor de los Derechos Humanos, Gustavo Larrea, más conocido como, “el Comandante Juan”, entre sus socios y amigos íntimos.
El diálogo en principio se dirigió al escandaloso caso de Angostura. Frente a los cuestionamientos de Ortiz, el ex ministro Gustavo Larrea, hijo de velasquista, fiel a su condición de politiquero profesional, se limitó a negar cualquier vinculación, aludiendo al típico cuento chino de su interés por encontrar una salida pacífica que permitiera la libertad de los secuestrados por la Guerrilla de las Farc. Cuestionó las fuentes que lo vinculaban en situaciones bastante comprometedoras, descalificó a los miembros de la fuerza pública que realizaron aquellos informes y adicionalmente se declaró víctima de persecución política, irónicamente en el gobierno que le ha garantizado impunidad. Nada nuevo, en realidad.
Un cosa que, sin embargo, es interesante en este asunto, y que ya se ha comentado, pero que voy a molestarme en volver a tocar, es que, Gustavo Larrea, personaje que siempre se jacta de su lucha incansable a favor de los Derechos Humanos de su jorga de amigos y socios de similar calaña, tenía como hombre de confianza, su subsecretario de Gobierno, a nada más y nada menos que Ignacio Chauvín, más conocido por su nombre de farra como “Comandante Nacho”; personaje que siempre se ha jactado de tener por amistades a los secuestradores de los personas a quien Larrea siempre dice, en labor humanitaria, pretendía liberar. Cómo que algo no cuadra, ¿verdad? Tú no pones como subsecretario de Gobierno a alguien que tiene amoríos, afectos y sentimientos a favor de personajes que secuestran a otras por motivos descarnados. No lo pones salvo que estés interesado en que ese tipo, esté, precisamente en aquel lugar estratégico para volver factibles tus metas u objetivos encubiertos.
Pero no es sobre el escándalo de Angostura, que pretendo comentar, no, nos salgamos del tema. Siguiendo con la entrevista, Ortiz entonces, le hace notar, que Larrea, en el pasado, fue un elemento más de un grupo denominado MIR, del cual formaron parte muchos individuos que incursionaron en prácticas violentas y actividades delincuenciales, disfrazadas con el sucio manto de una seudo ideología. Frente a estos hechos incuestionables, el mofletudo Larrea, inició el proceso de transformación, no de mono en hombre, como decía Engels, sino, de vago socialista en pipón burgués capitalista. Por su propia boca muere el pez dice un axioma popular; bueno en este caso, el comandante Juan se denunció, desenmascaró y presentó a sí mismo, como un miserable guiñapo humano.
Tácitamente gritó: “¡no soy comunista, ni marxista leninista, ni guevarista, ni bolchevique, ni nada que denuncie mi anterior pasado nauseabundo!”. Con garbo correano se definió como un: “Un hombre de izquierda moderna….”. “Izquierda” así se definen políticamente estas ratas, “de izquierda”, “de centro izquierda”, “de izquierda centralizada”, “de izquierda izquierdizada”, así se define el hijo de velasquista, “de izquierda moderna”. Me pregunto, ¿sería la misma ideología que lo llevó a formar parte del gobierno de Bucaram?, o es que involucionó o revolucionó de aquellas épocas a las actuales.
De repente a lo bruto, el hijo de velasquista, se lanza una retahíla de frases demagógicas en las que, las palabras Democracia y Libertad, son canturreadas una y otra vez. Hasta que finalmente la mentira parió al cinismo, “no creo en la estatización de medios de producción”, gruñó. ¡Qué bárbaro!, ¡qué pelmazo! Y enseguida, el tipejo pretende definir ese grosero cuento chino que se hace llamar Socialismo del Siglo XXI, negándolo como “estatización de la economía”, pero calificándolo de: “Socialización de la Economía”.
En el Ecuador han coexistido desde la creación misma del País, modelos como el esclavismo, feudalismo, socialismo y mercantilismo, definido este último como el capitalismo monopólico y codicioso, generalmente llamado conservadurismo mercantilista. Posiblemente en la actualidad, no nos encontremos con la crudeza del esclavismo y feudalismo, pero, es evidente que muchas manifestaciones de aquellos modelos son perfectamente visibles, si no en la forma, sí en el fondo. Pero, si ha existido un modelo que ha predominado conjuntamente con el conservadurismo mercantilista, ese ha sido el socialismo. Ahí está el Sector Público. El sector público o más ampliamente el sector estatal, se manifiesta a través del modelo socialista. Es decir, la estatización de aquellos medios, recursos, derechos, instituciones, etc., etc., etc.; que en teoría, son de todos los ciudadanos, del pueblo, lo que algunos patriotas llaman “socialización de la economía”; pero que en la práctica le pertenecen a las jorgas que controlan dichas instituciones o dichos Estados. Socialismo Puro.
Yo creo que alguien que nació, creció, engordó, apareó, parió, fastidió, rapiñó, etc., a costa de un modelo de producción ineficiente y falaz, lo menos que debería es callarse la bocaza, por haber tenido la posibilidad de cohabitar en semejante estado de cosas, que siendo inmorales, le permitió vivir como pipón burgués, mientras insultaba el estilo de vida del típico pipón burgués. Pero no, el comandante Juan, olvidando que usufructúo de su condición de pipón socialista del sector público; ahora, luego de beneficiarse del Socialismo del siglo XXI, se declara, antimarxista, antileninista y anticomunista, y probablemente antivelasquista, a pesar de ser hijo de velasquista. El miserable mordió “la mano de la hoz y el martillo” que en su momento le dio de tragar. Que figura se traduce, ¿traición?, parece que sí.
En su brusquedad el demagogo define a la “socialización de la economía” como: “Un sistema, de propietarios y productores”. Frente a eso, Ortiz, con razón le señala que ésa, es una característica clásica de un sistema capitalista. Ante la evidente contradicción el hijo de velasquista se limita decir con cínico desparpajo, “llámelo como usted quiera”.
Es increíble, Yo…….a veces ya no encuentro palabras….las cosas que se escuchan en televisión………eh…. bueno………no sé. Uno no entiende por qué la sociedad ecuatoriana tolera tanto. Somos testigos de las mentiras, los fraudes, los engaños, los crímenes, el terrorismo, de los sacrificados patriotas de la partidocracia, y sin embargo, la gran mayoría permanece indolente a esa lacerante realidad. Cuando finalmente entenderán que los seres humanos tenemos el compromiso con nosotros mismos de instaurar un verdadero gobierno democrático. Cuándo lo comprenderán, o quizá lo saben, pero no les importa, quizá disfrutan viviendo bajo el yugo de la “democracia de la socialización de la economía”.
Gustavo Larrea virtualmente se declara capitalista y anticomunista.



